The Who

Who's Next

1971

A veces hay errores felices. Muy felices. En este caso, los “restos” de un proyecto tan ambicioso que tuvo que cancelarse terminaron dando vida a un disco que es el retrato perfecto de todo lo que el rock debería ser. El disco mas vendido de The Who y casi un “grandes éxitos” en si mismo.

Luego del éxito universal de Tommy, los Who estaban renovados y dispuestos a comerse el mundo del rock. A penas se había publicado ese disco Townshend ya empezó a pensar en su próximo proyecto al cual dio el nombre de “Lifehouse”. Era un proyecto tan desquiciado y ambicioso como difícil de explicar y entender. La idea básica de Townshend era realizar una serie de presentaciones en vivo “interactivas” en donde la banda crearía música nueva a partir de información y experiencias proporcionadas por los propios miembros del público. Esto surgía de la idea de Townshend de que cualquier individuo podía representarse mediante una especie de “avatar” musical. El compositor había comenzado también a experimentar con sintetizadores, que generaban música a partir de datos introducidos en una computadora. El plan era entonces generar música a partir de “datos” de cada miembro del publico.

Pero no, la complejidad del proyecto no terminaba ahí. El concepto del concierto interactivo también estaba entrelazado con una historia paralela de ficción situada en un futuro lejano en donde el rock había sido prohibido y las personas vivían en una especie de invernadero o “Lifehouse” y algunos de ellos se revelaban para volver a darle vida al rock y salvar a la humanidad.

Si leer todo esto ya es agotador, imagínense formar parte de una banda en la cual el líder presenta este proyecto y espera una respuesta. No es de extrañar que todo el asunto de Lifehouse resultara eventualmente inviable.

Sin embargo el proyecto cancelado dejó un remanente de al menos una docena de canciones que prometían bastante por si mismas y ya que habían pasado 2 años desde Tommy, se eligieron 9 de ellas y se lanzaron en un LP individual casi desganadamente titulado Who’s Next (el próximo de los Who).

Lo que para Townshend representaba las ruinas de un proyecto se convirtió en una colección de himnos rockeros para la posteridad. Si Tommy o Quadrophenia ganan por su amplitud y complejidad, es precisamente el poder de síntesis y efectividad de Who’s Next lo que lo convierte en uno de esos 3 discos infaltables de esta banda. Y el hecho de que sus canciones sean independientes entre si, a pesar de haber formado parte de un mismo concepto inicialmente es lo que lo convirtió en un éxito comercial aún mayor que cualquiera de los otros dos.

Si, también hay que tener en cuenta las regalías de CSI…

Los 9 temas de Who’s Next capturan las fortalezas de los Who a la perfección, que estaban ademas en su punto caramelo. Escuchar solo este disco nos da un perfil de lo que significa esta banda en la historia del rock. Desde los acordes gigantezcos y atronadores de Townshend, los gritos y notas altas rasposas de Roger Daltrey, los arreglos increíbles del bajo de John Entwistle, ademas de su infaltable canción de autoría propia por disco (en este caso My Wife) y el descontrol de Keith Moon detrás de los parches que mas que marcar el ritmo se enfocaba en desafiarlo, armarlo y desarmarlo.

Todo esto está coronado con el que es quizás el mejor trabajo detrás de los controles del productor Glyn Johns. En este caso Johns oficiaba mas de ingeniero y copiloto de Townshend, quien estaba en el timón de la producción artística en si y que incluso ya había autoproducido varios demos grabados en su casa que terminaron formando parte de la mezcla final del disco.

El uso de sintetizadores como núcleo melódico del tema de apertura Baba O’ Riley es sin duda innovador para la época, con el rock progresivo aún en pañales.

Los dos momentos cumbre del disco son, muy acertadamente el tema de apertura Baba O’ Riley y el tema de cierre Won’t Get Fooled Again. Este último es sin duda una tesis en himnos de rock de estadio, y a su vez cierra con otra tesis, en gritos de rock, dictada por el profesor Roger Daltrey. Fue lanzada como single antes del disco, aunque tuvo que ser recortada de su enorme duración de casi 9 minutos. Ninguna de estas dos canciones estarían fuera del setlist de la banda hasta nuestros días desde ese entonces. Además de aparecer en miles de series, películas, documentales y cualquier cosa que necesite un tipo “himno de rock” de fondo.

Las 7 canciones que quedan en el medio también nos deja joyitas tales como Bargain, otro himno rockero tan certero como una patada en el mentón, la enorme balada épica Song Is Over o la emocionalmente cargada Behind Blue Eyes que comienza como balada acústica para explotar en un hard rock furioso hacia el final. Si solamente escucharon el lamentable cover de Limp Bizkit, por favor, escuchen la versión original.

No existió jamás una mejor carta de presentación de una banda que este disco y es sin duda EL disco para empezar a escuchar The Who, o para el caso, empezar a escuchar rock y punto. Así de perfecto es.

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Juani Vitale

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