Reediciones: Un gran dilema de todo gran fanático

No existe momento más satisfactorio para el fanático que el momento en el que completa su discografía de X artista. El momento en el que se acaba el sufrimiento de que te falte ESE disco que es totalmente inconseguible y que tuviste que pedirlo importado en el negocio de Tito en la galeria Pepe y te salio 85 fucking pesos. En ese momento uno está realizado, la vida tiene otro color y se cierra una etapa.

Pero cuando uno piensa que ya esta todo dicho y la paz va a ser eterna, aparecen ellas, las que nos acechan en nuestras pesadillas. Las odiamos por salir a la venta y maldecimos a los artistas y a las discográficas por ser tan ladrones… pero aún asi las compramos. Todas y cada una de ellas.

Son las nefastas pero (lamentablemente para nosotros) fantásticas reediciones de discos.

El concepto es bastante simple: Se toma un disco clásico o simplemente antiguo de algun artista, se “remasteriza digitalmente” (ampliaremos luego lo de las comillas), se agregan un par de bonus tracks que en la gran mayoría de los casos suelen ser temas que quedaron afuera del disco o tomas anteriores de temas que ya estan en el disco y que a pesar de su valor histórico uno suele escucharlos poco y nada, se enchula un poco el packaging con cajitas de carton y fotos inéditas y listo el pollo!
Si uno es muy ladrón puede llegar a endosarle un dvd con “material extra” engrosando notablemente tanto la cajita como su precio.

Como bien dije antes, ante la salida de tal reedición, la primera reacción suele ser de rechazo y de una secuencia de insultos referidos a la necesidad de musicos y compañías multitrillonarias de seguir buscando medios para obtener regalías y rebalsar sus bolsillos de tarasca.
Aún así muchos de nosotros hemos alcanzado un nivel tal de devoción y debilidad frente a determinados discos o bandas, que vamos y lo compramos antes de que terminemos de putearlos.

Cual es la razón? La explicación es muy simple y obvia y todas las compañías la conocen muy bien: la reedición siempre va a ser infinitamente mas atractiva a la vista, al tacto y EN ALGUNOS CASOS al oído que nuestra vieja y polvorienta primera edición en CD de los 80s o 90s. Epoca en la cual el CD se vendía tanto que nadie se preocupaba en ponerle un minimo de esfuerzo para que el packaging fuera aunque sea un poquito mas lindo y diferente a los demas, en vez de conservar solamente la portada del disco, hacer mierda la contratapa dejando un color solido con los nombres de los temas en una tipografía de boleta de banco y meter toda en esas odiosas e increiblemente molestas y rompibles cajitas de plástico, oficialmente conocidas como “Jewel Box”.

Partiendo de esa edición pedorra que seguramente tengamos de un disco clásico e histórico como por ejemplo “Rubber Soul”, los estandares son obviamente bastante bajos y con solo una cajita elegante de carton duro y la contratapa diseñada igual que la edicion original en vinilo, la discográfica nos tiene a los devotos fanáticos agarrados de las bolas al punto de que no vamos a pensarlo ni dos segundos y enseguida vamos a correr a buscar la reedición de ese disco que es tan especial para nosotros

La trampa mortal ocurre cuando en vez de reeditar un disco, la compañía no tiene mejor idea que reeditar TODA una discografía (Ej: Beatles 2009). En ese momento si que estamos perdidos. Se acabaron las compras mensuales, se acabaron los ahorros y ruegen a Dios que esas reediciones no salgan en navidad porque toda la familia se va a quedar sin regalos.

Nos vamos a endeudar hasta la manija o incluso vamos a comprar en 12 cuotas. Por que? Porque no solo tenemos que comprar 12 discos, sino que la compañía sabiendo que así como estan las cosas ya de por si nos tienen esposados, para asegurarse que suframos un colapso nervioso, nos salen con las dos peores palabras que un coleccionista y comprador de discos puede oír en su vida: “Edición Limitada”. El resultado es que nos desesperamos y quedamos en bancarrota para conseguir estas “ediciones limitadas” que terminan durando 3 años.

Y el sonido??

Bueno, el 90% de las reediciones de discos, suponen estar remasterizadas digitalmente y aseguran sonar mejor que nunca.

La diferencia es en varios casos notable. Notable, no enorme. Todo fanático audiófilo sabe muy bien que la unica forma de lograr el sonido perfecto para CUALQUIER disco de los 60s o 70s es escucharlo en su edición de vinilo en pristinas condiciones y en un muy buen equipo. Y esto es superior a cualquier CD, sin importar lo remasterizado que esté.

Nosotros los compradores condicionales también sabemos que muchas veces estas reediciones atrapan mucho mas por el lado del arte de tapa y el material extra que por su “nuevo sonido” que de hecho pasa totalmente desapercibido si no lo escuchamos en un equipo de la ostia, de esos en los cuales se escucha hasta la vibración de los pelos de la nariz de los musicos mientras respiran.

Hay que decir que el único caso en el cual el cambio es ampliamente notable es en las nuevas versiones de los discos de los Beatles del 2009. Y es notable en varios medios, no solo en un buen equipo. Pero ojo!, eso no quiere decir que las nuevas ediciones sean el trabajo de remasterizacion mas extraordinario de la historia, sino que las ediciones anteriores eran tanto en sonido como visualmente UNA CAGADA y una colección totalmente indigna de la banda de rock más importante de la historia que fue una nefasta consecuencia de apurar fechas de entrega alla por los 80s cuando las compañías necesitaban tener sus discos a la venta en este novedoso formato, sin importar cuanta elegancia tuvieran que sacrificar tanto en la mezcla final, como en el arte de tapa.

En fin, la conclusión de este asunto ya la conocemos bien: no importa cuantas reediciones injustificadas o justificadas de discos clásicos salgan a la venta. Nosotros los fanáticos y coleccionistas acérrimos, seguiremos comprando todas y cada una de ellas.

Por que? Porque cuando se trata de rock todos somos unas malditas bestias insaciables!

Amen

Autor:

Juani Vitale

Comentarios

3 comentarios en “Reediciones: Un gran dilema de todo gran fanático

  1. jjajajajajajaja… eres un crack Tío… mejor descripción IMPOSIBLE !

  2. Falso. Totalmente falso tu argumento de que el sonido perfecto para un disco de los 60 o 70’s se encuentra en su primera edicion de vinilo. Todo depende del master que utilices para hacer las copias de los discos, no el formato. Ese argumento de que el vinilo tiene mayor calidad de audio es una estupidez. el rango dinamico audible del ser humano va de los 20 hz a los 20 khz y el cd lo cubre perfectamente, incluso se pasa, llega hasta los 22 khz, cualquier sonido cuya frecuencia este por encima de los 20 khz no la vas a escuchar, ni sentir, ni entrara por tu subconciente ni nada por el estilo. si transfieres el master original de una grabacion a cd se escuchara exactamente igual en el cd, obvio, dependera de la calidad de tu equipo de reproduccion, si el cd lo reproduces en un equipo con un DAC barato, el sonido sera de baja calidad.

    • Nunca dije que tenia “mejor calidad”. Y al fin y al cabo los numeros de los que hablás no son perceptibles por ningún oído humano (no me importa quien afirme lo contrario). Todo se reduce a una cuestión de preferencia personal. El sonido grabado analogicamente se escucha A MI PARECER mejor reproducido analogicamente (en los mismos parlantes, con el mismo equipo). Lo cual no implica mejor calidad ni nada que tenga que ver con calculos matemáticos, simplemente es mas “amable” a mi oído y ya.

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