Queen

Queen II

1974

Libres de trabas de presupuesto y horario, Queen se metió al estudio para grabar su segundo disco. Si bien tampoco gozaría de demasiada atención en su momento, Queen II se convertiría en un una obra maestra de culto. Un favorito absoluto entre los fans incondicionales y un trabajo que continúa ganando adeptos de la crítica con el correr de los años.

Desde la formación de la banda, Queen tuvo una idea muy clara de sonido que querían lograr. Su filosofía era “nada es demasiado”. El primer disco les había puesto varias trabas de tiempo y dinero, por lo cual tuvieron que llevar las grabaciones a un marco mas minimalista, sin superponer tantas guitarras y voces como hubieran querido. Su segundo disco sin embargo, era otra historia.

Luego de establecer una mínima reputación, y contando nuevamente con la compañía en los controles del productor Roy Thomas Baker, la banda pudo disponer del estudio a su gusto y preferencia. Eran como niños en una dulcería y se darían el gusto de hacer absolutamente todo lo que no pudieron hacer la primera vez, multiplicado por 10. Un disco que abre con una marcha fúnebre tocada solo por la guitarra inconfundible de Brian May (aunque multiplicada por mas de 20 pistas en diferentes notas y sonidos) abre un disco que sería de todo, menos moderado.

No es ningún misterio el por que este disco suele ser el favorito entre los fans pero poco interesante o difícil de digerir para el público en general. Es que todas las canciones nos presentan todos los sellos característicos del Queen de los 70 y en todas ellas están usados y abusados hasta extremos impensables. Para que crear armonías de 3 voces, cuando podemos crear 6, 12 o 24 a la vez?

Sin embargo no se trata solo de números y cantidades y de sobregrabar “porque si”. Es difícil pensar en otra banda que lograra superponer esa cantidad de voces y guitarras sin la precisión matemática de la voz de Freddie Mercury o la guitarra de Brian May. Es la primera vez que escuchamos al Queen de la precisión quirúrgica, antes de que esa precisión fuera lograda por una computadora y pistas digitales.

A pesar de sonar mas como Queen que ningún otro disco, Queen II es también una ocurrencia única en la discografía de la banda. Es lo mas cercano que han grabado estos muchachos a un disco conceptual. Estaba pensado como una pieza continua ininterrumpida de punta a punta, a excepción de la canción Seven Seas Of Rhye, claramente pensada y grabada con el single en mente y que se encuentra suelta al final del disco casi como diciendo “Ah, y no se olviden que…”

El disco tiene un lado blanco y un lado negro, en vez de los tradicionales A y B. Todo el lado A esta compuesto por Brian May, a excepción de The Loser In The End, compuesta y cantada por Roger Taylor y la única canción que suena a fuera de tono con el resto del disco por su sonido blusero y austero. Las dos primeras canciones de May, Father To Son y White Queen, enganchadas entre si ya marcan la nota de la enormidad sonora de este disco, ambas piezas rockeras atronadoras que descansan sobre una enorme sabana de armonías vocales y orquestaciones de guitarra. Some Day One Day es el debut de May como cantante en un disco de Queen, una balada acústica pero que, como no podría ser de otra forma con este disco, esta adornada también por incontables voces y guitarras superpuestas.

El Lado negro es 100% producto de la mente extraterrestre de Freddie Mercury y podría considerarse sin duda como una especie de Bohemian Rhapsody de casi 20 minutos. En lo que termina siendo una maratón ininterrumpida de canciones enganchadas entre sí tenemos un poco de heavy metal furioso (Ogre Battle), el primer (e infaltable a partir de allí) momento pseudo-vodevilezco en un disco de Queen (The Fairy Feller’s Master Stroke), una balada de piano increíblemente emocional de las que solo Mercury puede producir (Nevermore) y otro claro antecesor de Bohemian Rhapsody, The March Of The Black Queen, que con sus incontables cambios de escalas estructuras y capas interminables de voces y guitarras es claramente el tema central del disco y una de las piezas musicales mas impresionantes del rock de los 70. La anécdota es que la banda sobregrabó tantas veces sobre la cinta, que esta se volvió casi transparente.

La icónica imagen de portada del disco, recreada un año después para el video de Bohemian Rhapsody fue tomada por el legendario Mick Rock, quien ademas recibió créditos en el disco como director de arte.

Su lanzamiento se vio nuevamente retrasado, esta vez por la crisis del petroleo. Una vez publicado la banda consiguió por descarte un lugar para tocar en el programa de música mas importante de la BBC, Top Of The Pops. Luego de la presentación Seven Seas Of Rhye llegó al puesto numero 10 de los rankings e impulsó notablemente las ventas del disco. Este impulso les sirvió para encabezar sus primeras presentaciones en el Rainbow Theatre de Londres.

Queen II es un logro incomparable y admirable por su magnitud y concreción. Si bien la consagración no había llegado a su punto máximo en los charts y en las ventas, el disco le trajo un nuevo nivel de confianza a la banda y es una muestra perfecta de todas las fortalezas de Queen dentro del estudio. Sería sin embargo el último intento claro de Queen de ser una banda exclusivamente de albums. A partir del próximo disco el esfuerzo estaría mas puesto en componer buenas canciones y melodías y de a poco la banda iría encontrando su sonido definitivo.

Con el correr de los años el disco se convertiría en favorito entre los fans y dentro los propios miembros de la banda a pesar de no tener ningún hit clásico indiscutible. Quizás por ser el mas excesivo y enorme de una banda que se caracteriza por los discos excesivos y enormes.

 

 

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Juani Vitale

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