Queen

A Night At The Opera

1975

En 1975 Queen era una banda al borde de la bancarrota. Con un nuevo management y tiempo ilimitado en el estudio, el cuarto disco de la banda sería una cuestión de matar o morir. La presión les sentó bien y el resultado fue la obra definitiva de la banda.

El contrato que Queen había firmado con Trident Studios como intermediario de su contrato con EMI Records fue una decisión que terminaría costándole caro a la banda… literalmente y en porcentajes elevados. Para colmo mientras el grupo luchaba solo para pagar las cuentas y comprar cuerdas y palillos, sus primeros managers Barry y Norman Sheffield vivían de las ganancias de lo que había sido el primer disco realmente exitoso a nivel comercial de Queen, Sheer Heart Attack.

Finalmente decidieron tomar cartas en el asunto y contrataron a John Reid (en ese momento manager de Elton John) como nuevo manager y volvieron a firmar un nuevo contrato con EMI, esta vez sin intermediarios. La profética frase de John Reid luego de firmar el trato fue “Yo me voy a encargar de poner las finanzas en orden, ustedes vayan y hagan el mejor disco que hayan hecho”. Hablando de cuando las frases motivacionales funcionan…

A Night At The Opera es un clarísimo ejemplo de cuando los planetas se alinean y todos los factores que influyen en la realización de un disco están en el punto justo. La banda comenzó a ensayar y grabar el nuevo disco en los estudios Rockfield, en una granja en las afueras de Londres. Luego de un par de meses las sesiones continuaron en nada menos que 5 estudios diferentes durante 4 meses. La cantidad de tiempo y presupuesto utilizados fue la mas grande utilizada para grabar un disco hasta ese momento.

Para Queen era una apuesta absoluta. El último intento para tener éxito comercial sustancial y hacer una diferencia económica luego del fracaso financiero de los últimos 3 años. Fue por esto que dejaron todo en la cancha y grabaron este disco como si fuera el último de sus vidas.

El timing era perfecto, no solo el tema financiero y logístico estaba bajo control, sino que cada uno de los miembros de la banda se encontraba en un pico de creatividad único e irrepetible. “Opera” es el único disco de Queen que no tienen NINGÚN tema de relleno. Aún las canciones menos conocidas del disco podrían haberse convertido en singles de difusión, Cada una de ellas es un clásico instantáneo.

El tiempo y presupuesto ilimitados les dio rienda libre a la banda para lograr la perfección en cada canción. Cada pieza tiene un sello único, ya sea a nivel musical o en el aspecto técnico.

Death On Two Legs, el tema de apertura del disco es un perfecto descargo de Mercury contra sus antiguos managers, hecho que nunca fue aclarado, pero resulta bastante obvio dado el contexto y el contenido ultra venenoso de la letra. Tanto Lazing On a Sunday Afternoon como Seaside Rendezvous son Freddie Mercury en su mejor modo vaudeville nostálgico. Ambas contienen hermosas orquestaciones de guitarra de May sobre la base de piano de Mercury.

I’m In Love With My Car es la única contribución de Roger Taylor como compositor dentro del disco, pero es apropiadamente una de sus composiciones mas sólidas y sin duda alguna la mas reconocible con su voz dentro de un disco de Queen (Taylor escribiría singles de éxito durante los 80, pero cantados por Mercury). Mientras que las otras contribuciones de Taylor durante los 70 se caracterizan por un sonido crudo y austero, I’m In Love With My Car esta lleno de armonías de voz y piano en el fondo, dándole el inconfundible condimento Queenero.

You’re My Best Friend, único aporte de John Deacon al disco, terminaría convirtiéndose en el segundo single de difusión y el primero de 3 singles gigantescos que el tímido bajista escribiría para la banda. Su estilo de composición mucho mas pop y minimalista le abrió a Queen otra rama de oyentes, sobre todo en las radios americanas.

Brian May nos entrega muchas de sus mejores composiciones y arreglos en este disco. ’39 es una hermosa balada acústica folk que habla sobre viajes espaciales y la teoría de la relatividad (un tópico típicamente May). Sweet Lady es el rocker Queenero infaltable de cada disco, solo que en tiempo de vals, lo cual le da un toque único. The Prophet’s Song es sin duda el gigante May del disco. Un tema rockero oscuro de 8 minutos con varias secciones diferentes, una letra sobre profetas y sueños, una sección intermedia de improvisación vocal de Mercury con doble delay y una base con la guitarra afinada en Re, o “Drop D”. Una práctica regular en el rock alternativo moderno, pero casi inédita en el rock de los 70. Y finalmente Good Company es una composición de May inspirada en el Jazz de Dixieland de su infancia. Lo notable de esta grabación es que May se tomo el trabajo de recrear toda una orquesta de vientos de jazz solo utilizando su guitarra en diferentes combinaciones de micrófonos y amplificadores.

Mercury también contribuyó con la hermosa balada Love Of My Life. Mas reconocible en años posteriores por su versión acústica en vivo, pero en este disco es una hermosa pieza clásica de piano con armonías de voces inolvidables cantadas solo por Freddie y breves pero increíbles pinceladas de guitarra de May, quien también toca el arpa.

Todo lo mencionado hasta ahora ya sería suficiente para crear un disco memorable, pero era tan solo el principio, porque el disco cierra con una de las canciones mas revolucionarias de la historia de la música popular, Bohemian Rhapsody. Este monstruo creado enteramente por Mercury en su mente extraterrestre se convertiría en el legado mas importante de la banda para la posteridad. Una pieza totalmente incomparable e irrepetible, tanto a nivel composición, con sus muchas secciones diferentes, cada una con una atmósfera e identidad propias, como a nivel grabación con docenas y docenas de guitarras y voces superpuestas al mejor estilo Queen. “Bo-rhap” permanece grabada a fuego en la memoria de todo aquel que la haya escuchado al menos una vez.

No había forma de que un disco de esta magnitud, impulsado por un primer single tan histórico, no tuviera éxito comercial. Y así fue. “Opera” se convirtió en el primer disco de platino de la banda, pero por sobre eso, es hoy considerado como el mejor momento de Queen en todos los aspectos y el disco ideal para escucharlos por primera vez.

Para la aún joven banda era el comienzo del megaestrellato. Nada volvería a ser igual. El mundo había sido sacudido por Queen.

Autor:

Juani Vitale

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