Queen

A Day At The Races

1976

Con un disco en el primer puesto y el single mas vendido en la historia del Reino Unido a sus espaldas, Queen volvió a meterse al estudio para hacer lo que mejor sabían hacer. A Day At The Races se convirtió en el complemento ideal de A Night At The Opera.

Los problemas financieros y la desorientación artística habían quedado atrás. Con el éxito mundial arrasador de A Night At The Opera, Queen arrancaba el año 1976 como un campeo del mundo jugando el próximo mundial. Y desde ya la estrategia para el próximo disco fue casi deportiva: “hagamos lo que mejor sabemos hacer”.

Desde un primer momento “Races” fue gestándose como una muy clara secuela del disco anterior, desde el nombre tomado de otra película de los hermanos Marx, hasta el arte de tapa muy similar, aunque en negro con letras blancas.

Musicalmente es un disco que también mantiene toda la grandiosidad, superproducción y diversidad estilística de su hermano mayor. Todo lo que hizo numero 1 al disco anterior vuelve a estar en este. Las orquestaciones de guitarra de May, las superposiciones interminables de voces y las piezas musicales operáticas y ambiciosas.

Este disco también se apoyó sobre los hombros de un single multiplatino, solo que esta vez Somebody To Love, no intentaba ser un Bohemian Rhapsody 2 (misión desde ya imposible de cumplir) sino que era una incursión de Mercury en el gospel. Inspirado mayormente por su amada Aretha Franklin. La tarea interminable de superponer docenas y docenas de voces también estuvo presente en la realización de esta canción, solo que esta vez era un intento de recrear un coro gospel, por lo cual es una estructura mucho mas suelta y libre de voces.

El resto del disco vuelve a mostrarnos todo lo que Queen puede hacer dentro del rock. La pieza mas destacable del disco a nivel técnico y musical es sin duda The Millionaire Waltz. Como el nombre lo indica un vals que descansa sobre un increíble trabajo de piano de Mercury y una de las piezas de bajo mas memorables de John Deacon dentro de la banda. Sobre lo cual tenemos las orquestaciónes características de May, una sección rockera en el medio al mejor estilo “Bohrap” y las también infaltables capas y capas de voces grabadas por Mercury, May y Taylor.

El segundo single del disco es un de los rockers esenciales de la discografía Queenera: Tie Your Mother Down. A partir de su lanzamiento una constante absoluta en todos los shows de la banda, y posteriormente de todas las reencarnaciones de Queen post-Mercury. En el contexto del disco suena pegada a una introducción de guitarras superpuestas de May, al mejor estilo Procession del disco Queen II, pero que peculiarmente no esta listada en la contratapa del disco.

La última parte de la mencionada intro de guitarra vuelve a aparecer al final del disco, repitiéndose infinitamente a modo de “coda” luego de la balada de cierre Teo Torriate (Let Us Cling Together), escrita por May con una letra parcialmente en japonés. La banda había entablado un fuerte vínculo con su fandom japonés a principios del año anterior, cuando experimentaron una especie de Queenmanía japonesa en el marco de la gira de su tercer disco Sheer Heart Attack. Esta balada sentimental estaba claramente pensada como un guiño de May a ellos y por su sonido podemos asumir que estuvo armada para el público japonés durante los shows. De hecho la canción no faltó en ningún setlist de la banda en Japón desde ese momento.

Al disco tampoco le faltan momentos que ya eran sello característico de cualquier disco de Queen como la canción con aire folk cantada por May (Long Away), la canción escrita y cantada por Taylor (Drowse) aunque esta vez no era un tema rockero sino una especie de balada melancólica inolvidable que habla basicamente sobre hacer fiaca un domingo, y el tema sentimental de Deacon (You And I) que en este caso tambien fue lado B del single de Tie Your Mother Down.

Races tiene la característica de ser el primer disco grabado sin la colaboración del productor Roy Thomas Baker. La banda decidió hacerse cargo de su propia producción con ayuda técnica del ingeniero Mike Stone. La apuesta dio resultado. El disco es un sucesor mas que digno de A Night At The Opera y es la siguiente escucha casi obligada después de dicho disco. Si bien la propuesta musical es la misma, la diversidad y calidad de producción de ambos es lo que hace que este disco no aburra jamás.

Sería un cierre de una etapa para Queen. El último disco pensado como superproducción y sobrecargado de pistas adicionales de voces y guitarras. A partir de 1977 el punk apareció en el mundo dispuesto a dinamitar todo el panorama musical. Queen fue una de las bandas que se vieron obligadas a redefinir su forma de hacer música o quedar estancados en algo que en el transcurso de un año ya era considerado “viejo”. Este sería el desafío para el próximo disco.

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Juani Vitale

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