Los 90s y 00s en vinilo: 3 razones por las cuales no vale tanto la pena

No existe discusión: Nunca vamos a estar mas cerca de la visión artística original de cualquier disco que haya sido grabado hasta mediados de los 80s que escuchándolo en un buen LP de vinilo. Son discos pensados ÚNICAMENTE con este formato en mente. No hay margen de error.

De la misma forma hoy en día, con el vinilo muy presente como formato vivo y al corriente, muchos artistas han vuelto a grabar y pensar sus discos nuevos con el LP en mente como formato final.

Sin embargo, cuando nos metemos cronológicamente en la era de la música dominada por el CD o los amaneceres del mp3, entre fines de los 80s y fines de los 00s, tenemos una situación mucho mas complicada y ambigua.

En medio del resurgimiento del vinilo prácticamente TODOS los artistas y sellos discográficos se han puesto a relanzar catálogos en este formato a diestra y siniestra (similar a lo que ocurrió durante el primer auge del CD), pero hay una realidad inversa a lo que ocurre con discos de los 60s o 70s. Los discos de los 90s y 00s fueron grabados y pensados con el CD en mente y en estos casos asumir que una versión en vinilo es “mejor” es una asunción digamos, peligrosa. He aquí 3 razones bastante importantes por las cuales invertir en vinilos de discos de esta época no vale tanto la pena:

  1. Duración: El punto mas importante en el cual la música de esta época entra en conflicto con el formato del LP es el tiempo de duración. Muchísimos discos de rock de los 90s y 00s fueron grabados pensando en un flujo continuo de al menos 74 minutos de duración, sin lados y muchos de ellos con tracks “sorpresa” que a veces aparecían de sorpresa varios minutos después de la última canción del CD. El resultado de esto es que muchos de estos discos son forzados en dos discos de vinilo solo para relanzarlos en este formato “de moda”. Pónganse a ver que proporción de ediciones en vinilo de estos discos son discos dobles o hasta triples y el número es alarmante. Esta decisión no solo eleva el precio del disco sino que rebana a la mitad muchos discos que nunca fueron grabados con una pausa en mente, arruinando la visión artística original.
  2. Arte de tapa: No solo es alarmante el numero de discos dobles, sino la cantidad de estas reediciones cuyo arte de tapa interno no consiste en un rediseño o en una ampliación del libro interno del CD, sino que utiliza las paginas EN EL MISMO TAMAÑO y las reparten a lo largo de un sobre interno. Esto es igual o mas grave que achicar el arte de tapa de un disco de los 70s para editarlo en CD. Para colmo muchos nunca fueron pensados con una portada en tamaño vinilo, por lo cual las imágenes pierden calidad al agrandarse o resultan en textos chocantemente grandes (aunque esto ya es opinión personal)
  3. Sonido: Si bien hay una división durante estas épocas sobre quien grababa en forma analógica y quien en forma digital, el 90% de los masters finales de los discos de esa era son digitales porque fueron lanzados en CD y este era el único formato que importaba. Es por eso también que esta versión final tenía las especificaciones de calidad de un CD, es decir 44khz y 16bits. TODO en esa época terminaba siendo digital y lógicamente la gran mayoría de vinilos de discos de esta época están hechos a partir de pistas digitales y muchos de ellos ni siquiera fueron remasterizados o remezclados para vinilo, por lo cual no vamos a escuchar una diferencia sustancial de calidad.

La conclusión? El vinilo es un mundo hermoso, eso lo sabemos todos. Sin embargo antes de invertir en una edición en vinilo de cualquier disco que no haya sido pensado originalmente para dicho formato debemos tener en cuenta todas estas cosas de antemano. Si todavía tienen sus CDs originales de discos de los 90s y 00s probablemente tienen en sus manos las versiones mas dignas de esos discos. Obviamente existen excepciones, pero como siempre son la minoría.

Las cosas en su lugar.

Autor:

Juani Vitale

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