Led Zeppelin

Presence

1976

Después de años de dominación mundial y de discos cada vez mas complejos y ambiciosos, un Led Zeppelin en un momento difícil pero con las convicciones firmes, despojó a su música de excesos y volvió a las raíces esenciales del rock.

En 1975 Led Zeppelin era el gigante absoluto del rock en ambos lados del atlántico y había alcanzado su pico máximo de creatividad y popularidad con el disco doble Physical Graffiti. Lo que restaba de ese año luego de concluir la gira de promoción de ese disco se volvería un poco mas difícil. Robert Plant sufrió un accidente de auto que lo dejó fuera de juego por varios meses. Llevaría a cabo su recuperación en la costa de Malibu, California.

Durante su recuperación Plant escribió varias de las letras que formarían parte del disco y que reflejaban su estado emocional reflexivo durante la larga y tediosa internación. Jimmy Page se uniría a su compañero unos meses después y juntos comenzarían a darle forma a las nuevas canciones. Pocos días antes de empezar a grabar John Paul Jones y John Bonham se unieron al resto de la banda y ensayaron brevemente las canciones.

Las sesiones de grabación se llevarían a cabo en los estudios Musicland en Munich. Page eligió el moderno estudio alemán porque supo que estaba equipado con tecnología de punta. El ambiente citadino y futurista de Musicland estaba muy lejos de los lugares en los cuales la banda solía ensayar y grabar hasta ese momento como la mansión Headly Grange del siglo XVII ubicada en medio del bosque. Este cambio de atmósfera claramente influye en que Presence tenga un sonido totalmente diferente al de cualquier otro disco de Zeppelin.

Los estudios Musicland estaban muy solicitados en aquel momento. Los Rolling Stones estaban a punto de comenzar sus sesiones de grabación para el álbum Black And Blue, por lo cual la banda solo contaría con 3 semanas para grabar todo el disco. El resultado es un sonido mucho mas crudo y contundente que en disco anteriores. Sin mucho experimento ni muchos arreglos. Incluso es el disco con menos aporte creativo de Bonham y Jones, ya que ambos se sumaron al proyecto casi a último momento.

Robert Plant contaría después que las sesiones fueron particularmente traumáticas para él ya que aún se estaba recuperando del accidente e incluso tuvo que grabar sus partes de voz desde una silla de ruedas. Tampoco ayudaba el ambiente claustrofóbico de los estudios Musicland, situados en el sótano de un viejo hotel.

Sin embargo es como si todas estas dificultades y luchas sumaran al sonido rockero crudo y tenso del disco. Desde la rápida, metalera y épica Achilles Last Stand que abre el disco, Todas las canciones se mantienen en la linea rockera e incluso con un aire mas minimalista de lo que solemos escuchar de Led Zeppelin, sin riffs demasiado elaborados y recurriendo mas a la fuerza bruta. Aunque si escuchamos el increíble riff de Nobody’s Fault But Mine, vale por 7 riffs juntos. Otros momentos como Candy Store Rock o Hots On For Nowhere se acercan mas al rockabilly. En la primera Robert Plant emula casi perfectamente a Elvis.

En este disco no tenemos baladas, ni piezas folk acústicas, ni teclados elaborados de John Paul Jones (de hecho por primera vez, no existen teclados de ningún tipo en todo el disco) ni cambios notorios de tonalidades o dinámicas dentro de una misma canción. Es el disco mas inmediato y urgente de la banda. Incluso la producción del disco suena limpia y cristalina, despojado de mucha resonancia ni efectos (otro cambio inesperado en el sonido de la banda) y escuchamos cada instrumento con total claridad.

Desde la transición entre Led Zeppelin II y III que no se escucha un cambio de sonido y enfoque tan grande entre un disco y otro. Es casi como Led Zeppelin se anticipara al movimiento punk, simplificando su propio enfoque sobre su música y manteniéndose en una misma linea sonora durante todo el disco.

En su momento, con su sonido crudo y metálico, este fue el disco mas tibiamente recibido por un público acostumbrado a la diversidad y experimentación que la propia banda había impulsado y perfeccionado durante los disco anteriores. Sin embargo es uno de esos discos que supieron alimentarse de las limitaciones y dificultades en las cuales fue escrito y grabado, y si bien el disco no presenta demasiada diversidad en si mismo, sin dudas aporta diversidad y contraste al escucharlo en contexto con el resto de la discografía de la banda, sobre todo como sucesor de un disco tan extenso, diverso y experimental como Physical Graffiti y antecesor de uno tan inusual como In Through The Out Door, que terminaría siendo trágicamente el último trabajo de estudio de Led Zeppelin.

Autor:

Juani Vitale

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