Soda Stereo

Doble Vida

1988

Con toda Latinoamerica en sus manos Soda Stereo estaba dispuesto a llevar su sonido a otro nivel. Doble Vida sería un salto cualitativo y de reputación gigantesco.

Con la gira de su tercer disco Signos, Soda Stereo provocó un boom del rock en español en toda Latinoamérica y se convirtió en la primer banda latina en lograr un nivel de éxito tan enorme en países extranjeros como Chile, Colombia o México, como en su natal Argentina. Este nivel de repercusión internacional también traía consigo una reputación y expectativas inéditas para cualquier banda argentina.

La banda sabía que lo ideal era llevar las cosas a otro nivel con su próximo disco. Se barajó la posibilidad de trabajar con el mítico Mark Knopfler de los Dire Straits como productor, pero el plan no se concretó por cuestiones de calendario. El destino final del nuevo disco llegaría en cambio casi por casualidad. Gustavo Cerati estaba visitando el local de instrumentos musicales de un amigo en Nueva York y fue en ese local en donde se cruzó con Carlos Alomar, talentoso guitarrista que había trabajado con David Bowie, Mick Jagger y John Lennon, entre otros nombres gigantes.

En ese encuentro casual se habló de la posibilidad de trabajar juntos. Unos meses después Cerati le envió a Alomar algunos demos bastante pulidos de las canciones nuevas en las que Soda estaba trabajando en Buenos Aires. Alomar mostró un entusiasmo enorme y se ofreció de inmediato para producir el disco y le ofreció a la banda grabarlo en los estudios Sorcerer Sound de Nueva York.

Después del calvario técnico que había presentado la grabación de Signos en Buenos Aires, con una consola colapsada y quemada a mitad de camino y la obligación de rehacer mas de la mitad del disco a las apuradas, la grabación de este disco fue un respiro de aire fresco y la banda pudo concentrarse en disfrutar como nunca del proceso. Tanto el nivel del equipamiento y tecnología del cual disponían (que ni siquiera era de primera gama en los parámetros americanos) como el impecable trabajo de Alomar y sus técnicos les facilitaron enormemente la tarea.

Alomar casi no interfirió en la terminación creativa de las canciones, que ya estaban bastante cerradas de antemano, pero si tuvo un gran aporte desde lo técnico. Fue por ejemplo su idea grabar las pistas bases de cada canción con todos los instrumentos juntos en vivo en el estudio, cosa que Soda no había hecho en ninguno de sus discos anteriores. Fue una idea mas que acertada, ya que Soda Stereo era en aquel momento una maquina perfectamente aceitada en lo que a tocar en vivo respecta y las performances fueron impecables. Todo esto ayudaba a que el disco también tuviera la energía y frescura de una presentación en vivo. Esa energía estuvo aumentada por un lado por las secciones de vientos de Lenny Pickett y Chris Botti, músicos americanos excepcionales y por otro lado por las pequeñas participaciones de Alomar tanto en las voces como en la guitarra, como es el caso por ejemplo del memorable solo de Lo Que Sangra (La Cúpula)

El disco esta impregnado de funk y soul, por una fuerte influencia de Alomar y por supuesto de la propia ciudad de Nueva York. La gran mayoría de las canciones tienen un prominente sonido “negro”. Por otro lado al iniciar la composición de los temas en Buenos Aires la banda ya estaba buscando un sonido un poco mas “porteño” que se ve reflejado incluso en canciones como En La Ciudad De La Furia o en Corazón Delator. De esta forma el producto final termina siendo una particular e inédita mezcla y cruce de influencias neyorquinas y porteñas.

Sin duda el viaje y el trabajo de Alomar y compañía valieron la pena particularmente en la calidad sonora final del disco, claramente superior no solo a discos anteriores de Soda Stereo sino a casi todo lo que se grababa en Latinoamérica en aquel entonces. El disco fue incluso mezclado por el mítico ingeniero Bob Ludwig.

Justo después de la grabación del disco la banda utilizo EEUU como punto de despegue para realizar una enorme gira por México y consecuentemente por toda Latinoamérica, para finalmente regresar a Buenos Aires a fines de 1988 y presentar Doble Vida formalmente en el estadio Obras, donde ya habían logrado triunfos presentando sus dos discos anteriores. Carlos Alomar fue llamado a tocar como músico invitado en esas fechas.

A principios de 1989 la banda filmó un nuevo videoclip, esta vez para el tema En La Ciudad de la Furia. A tono con los altos estándares internacionales de calidad del disco, este video fue filmado en 16mm y ganó varios premios en toda Latinoamérica.

Autor:

Juani Vitale

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