Vinilo, y todo lo que entendimos MAL acerca de él

Algo a tener en cuenta ante cualquier debate relativo al vinilo es que el vinilo es un formato ANALOGICO, y como tal depende mas de en donde y como lo escuchemos que del medio en si, como si ocurre con los formatos digitales que son información numérica que es leída de la misma forma en cualquier reproductor.

El vinilo también es un formato no apto para aquellos que buscan conveniencia y comodidad. Para hacer justicia al viejo mito de que el vinilo es “la mejor forma de escuchar música” debemos contar con muchas mas cosas que un disco y una bandeja cualquiera. Desgraciadamente si no contamos con todo esto, vamos a seguir viviendo la mentira de que el CD se escucha mejor. La buena noticia es que no es necesario gastar millones de dolares ni comprar la linea mas cara de todos los componentes. Solo tener en cuenta algunos requerimientos mínimos:

  1. La bandeja:

    Si, el hipster palermitano que llevamos dentro AMA los Wincofon de los 60 y el hermoso look retro y portable de las nuevas Crosley Cruiser. Sobre todo si cometemos el error de meternos con el vinilo por su “valor nostálgico”. Nostalgia de algo que, irónicamente, muchos de nuestra generación JAMAS vivió en principio. Sin embargo, cualquier escucha decente de un disco de vinilo empieza con una bandeja que tenga un brazo con curva, contrapeso, que sea regulable y con el cartucho/cabezal intercambiables y desgraciadamente ninguna de estas bandejas “económicas” y “retro” cumplen con estas características. El resultado? una púa horrible de cerámica aterrizando sobre nuestros preciados discos con una fuerza que no es graduada ni compensada y que resulta en a) discos gastados y rayados y b) un sonido horroroso y saturado que ni siquiera es superior a una radio FM pedorra. Es casi el equivalente a conseguir un rollo original de cine de una gran película para cometer el sacrilegio de proyectarlo en un pedazo de tela arrugada y sucia del tamaño de una TV chiquita.

  2. El Preamplificador:

    Por supuesto que hacer funcionar una bandeja decente tiene sus desventajas logísticas y económicas (aunque la recompensa valga mas que la pena). A diferencia de las escalofriantes Crosley y sus parientes, el 90% de las bandejas decentes no cuentan con preamplificación propia, sino que debemos enchufarla primero a un “preamp”. Este simpático aparatejo es el que de alguna forma convierte la “magia” del trabajo que hace la bandeja en el sonido final que escuchamos, llevando el sonido que recibe desde la salida de audio PHONO de la bandeja al estandard de equalizacion y volumen de la RIAA. Esto es lo que de alguna forma completa la experiencia de escuchar un vinilo en la calidad que se merece y es lo que seguramente nos falta cuando tenemos una bandeja que funciona pero que se escucha demasiado bajito, con mucho ruido y con muchos agudos y nada de bajos. Pueden adquirirse como solo preamps (suelen venir en tamaños muy pequeños, comparables a una radio-reloj) o bien dentro de los sinto-amplificadores mas grandes hogareños que todos conocemos de nuestros padres o parientes entusiastas del audio. Para identificarlos solo tenemos que buscar dos entradas de audio tipo RCA que digan PHONO en algun lado.

  3. Limpieza Básica:

    El mayor y mas irritante mito acerca del vinilo y que ocurre solo en las generaciones que no lo vivieron inicialmente es la “belleza” de las frituras, los clicks y los pops de fondo. Queridos amigos, esos ruidos no son un valor, son un defecto, no son inherentes al formato y NO deberían estar ahí. De hecho si lo están es porque estamos haciendo algo mal. Muy probablemente en el campo de la limpieza. Un disco con polvo (y hablamos de una cantidad mínima de polvo, imperceptible a la vista) es un disco con ruido. Si el disco tiene polvo o pelusa, esta va a ser arrastrada por la púa y el resultado es un salto o un ruido. Necesitamos un cepillo de fibra de carbono para sacar la pelusa del disco cada vez que lo escuchemos si realmente lo queremos escuchar sin ruido. Si el disco es viejo y ademas de polvo duro y viejo tiene humedad, podemos lavarlo con agua y detergente (si, se puede, es un pedazo de PVC. Lo importante es no usar solvente ni alcohol bajo ningún concepto y por supuesto, dejarlo secar al 100% antes de volverlo a poner). Por último usen la bandeja con la tapa puesta. Si hay polvo en el aire (que siempre lo hay) va a aterrizar en el disco y por ende va a terminar en la púa. Si ademas del cepillo para discos tenemos un pequeño cepillo para la púa, estamos hechos.

Si tenemos todo esto bajo control, lo unico que necesitamos es un lugar para enchufar la salida de nuestro pre-amp y de ahi solo resta servirnos un vaso de lo que sea que nos guste (sin volcarlo) y escuchar, ya sea con unos buenos parlantes o un buen par de auriculares.

Con esto queda demostrado que si el vinilo no satisface nuestras expectativas de calidad sonora es culpa nuestra, y no del formato.

Salud!

 

Juani Vitale

Músico, Desarrollador, Caballero Jedi, Nerd insoportable del Rock. Sabe un poco de todo y mucho de nada...

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