Por Qué Vinilo? (Un debate si fin… y sin sentido)

Todo aquel que escucha vinilos para jactarse de su “mayor apreciación por la música” es un PELOTUDO… se los dice alguien que escucha vinilos…

El vinilo llegó (bah, volvió) para quedarse y eso ya nadie lo puede negar, pero, por supuesto, al igual que con todo furor, existen razones tanto prácticas como impulsivas por las cuales meternos en el mundo de los platos negros que giran, y no debemos olvidar que al tratarse de un medio caro a causa de su fabricación mas “artesanal”, se han establecido una seria de discursos para fomentar su consumo, muchos de los cuales, como es de esperar, se han desvirtuado al extremo.

No es poco común la imagen de un barbudo hipster escuchando un vinilo de música dance (grabado y mezclado en una MacBook) rayado y lleno de polvo en su bandejas Crosley de calidad paupérrima, jactándose de que esto lo hace “apreciar mejor la música”. A este extremo hemos llegado, en el que lejos de explotar las verdaderas virtudes técnicas del vinilo, lo hemos convertido en un objeto elitista, mediante el cual muchos compensan su ego sin siquiera darle el uso que corresponde…

Al igual que con todos los aspectos de la vida, en el mundo del audio no todo es blanco o negro. El sonido final de CUALQUIER MEDIO sonoro no va a depender solo del medio en si, sino en igual o mayor medida del origen mismo del sonido, es decir del modo en que este fue grabado, mezclado y masterizado. Es lógico que un disco de los 60s o 70s presente mas fidelidad o realismo al escucharlo en un vinilo, y esto es porque fue grabado, mezclado, masterizado y lanzado a la venta en una época en la cual el vinilo era el único y principal medio de reproducción de la música. Es decir, es lo mas cerca que vamos a estar del original, sin lugar a dudas.

Sin embargo al momento de hablar de discos grabados hoy en día, la acción de lanzarlos en vinilo ya pasa a ser ambigua. Hoy en día no existe forma alguna de que un artista esquive la digitalización de la música, en por lo menos alguna parte del proceso de elaboración de un disco, y aún si lo lograse, la música termina siendo digital al momento en que es publicada en Spotify, Itunes o YouTube, que son hoy en día, nos guste o no, los 3 mayores medios de difusión musical del mundo y sin la ayuda de los cuales ningún artista puede considerarse ni remotamente conocido. Es decir, en estos casos el vinilo solo se vende en base a su discurso de superioridad, se vende mas caro que cualquier CD o álbum digital, y lo más irónico es que si la música fue grabada de forma digital, es TÉCNICAMENTE IMPOSIBLE de que su edición en vinilo suene mejor que sus versiones digitales. Es decir, no estamos comprando un disco analógico, sino una mentira y una mentira bastante cara.

Vamos a aclarar los tantos. Si, existe una belleza nostálgica y romántica de la experiencia de poner la púa sobre el disco y escuchar ese ruidito, darlo vuelta y la obligación de sentarte a escuchar el disco de pe a pa sin desviar tu atención. Pero eso ya es una cuestión emocional.

El vinilo tiene obvias ventajas en casos determinados, pero créanme, no le da a NADIE credenciales de NADA. No existe forma mas fiel al original que escuchar un disco de los Beatles que en un buen vinilo en MONO, de la misma forma que no existe forma mas fiel de jugar al Super Mario Bros de Nintendo, que en una consola original enchufada a una tele de tubo de los 80. Que exista una versión original y única de una gran obra, no significa que existan también nuevas versiones o reversiones mas que dignas (o mejores) ni que alguien que consume estas nuevas versiones es porque “no sabe apreciar la obra”.

Dígale NO al esnobismo vinilista. Se los dice un gran amante del vinilo.

Las cosas en su lugar.

Comments

comments

3 thoughts on “Por Qué Vinilo? (Un debate si fin… y sin sentido)

  1. Cierto, pero gracias a ese snobismo los vinilos venden. Todo mercado necesita eso para sobrevivir . Por otro lado, yo tengo varios originales analogicos que suenan feo, porque son ediciones nacionales hechas en su tiempo con vinilo de baja calidad, no por la fuente.

    1. Logicamente, cuando digo que “No existe forma mas fiel al original que escuchar un disco de los Beatles que en un buen vinilo en MONO”, estoy dando por sentado que lo estamos escuchando en un disco de excelente calidad y con un equipamiento digno, sino la calidad de audio se pierde totalmente. Hasta la mejor mezcla del universo se pierde en un vinilo mal estampado (o pre-digitalizado y mal comprimido). Y existen tambien muchos casos en donde hay reediciones o incluso remezclas del original que se escuchan MUCHO mejor en calidad (ej. My Generation de The Who, el remix en stereo del 2002), pero en mi caso personalmente, si estoy escuchando un disco histórico, me gusta escuchar su version original mas por una cuestion de fidelidad histórica, en el formato en que salió a la venta antes de convertirse en “legendario” (obviamente siempre y cuando tenga una copia que no sea de mala calidad como vos decis, o que este en mal estado)

  2. Al fin alguien que le empieza a poner el cascabel al gato. Personalmente me encantan los vinilos, ese olor a “viejito” que tienen los discos que uno encuentra de los viejos en casa, el tamaño del disco, el tamaño de las carátulas, sin dudas en eso el vinilo le gana por varios cuerpos a los CDs. Pero la gran ventaja del CD es que se raya menos, y si está bien grabado como mínimo, en un equipito de medio pelo se puede escuchar igual o mejor que un vinilo, aunque tenés toda la razón en que son formatos diferentes. Me parece que parte de la famosa discusión vinilo vs. CDs no viene dada por el formato en sí (como bien lo explicás) sino por la forma en que se usan, y la gente lamentablemente desconoce. Creo que parte de esta discusión podría quedar zanjada si se le prestara un poco màs de atención al tema del rango dinámico, que es el gran responsable de que los CDs se escuchen como la reverenda m…, pero el problema justamente no está en el formato sino en la mezcla. Tengo CDs que suenan como los dioses y otros (la mayoría) que suenan muy mal, por la mala costumbre que han tomado los ingenieros (a pedido de las bandas o de los sellos) de darle más volumen a los discos, en el entendido de que así parecieran que suenan mejor. Consecuencia, sonido aplanado, cero matices, empobrecimiento de la calidad de audio, todo suena como un barullo. La industria disquera pretende cobrarnos un montón de dólares por grabaciones que suenan a lata y se quejan de la “piratería”, pero ahora encontraron otra veta, engañar al público con los vinilos, mintiéndole a la gente (que increíblemente y en general, no le presta atención a los detalles del buen sonido) que cree que porque se compra el último disco de su banda favorita en ese formato el disco se va a escuchar mejor. Lo peor, se paga a precio de oro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.