Black Sabbath – Black Sabbath (1970)

En 4 años y medio de Olor a Rock nunca hable de este disco,  y me odio por ello. Pero hay tantos de esos discos fundamentales que todos amamos, que es esperable que alguna vez demos un par de ellos por sentado…

Primero vamos a sacar del medio un debate totalmente innecesario y un hecho que ni siquiera deberia ponerse en tela de juicio: Black Sabbath es EL PRIMER DISCO DE HEAVY METAL. Si bien el genero no existia con nombre ni estética ni reglas definidas, este disco establece por primera vez TODOS esos elementos que ya habían aparecido antes en el rock… pero nunca todos juntos como parte de un concepto o idea. Ese es exclusivamente el punto fuerte de un disco que, en 1970, no llamo demasiado la atencion a nivel sonoro y de hecho fue destrozado por la prensa musical.

A pesar de esta incomprension, Black Sabbath planteaba una idea. Una idea que nacio sin querer el dia en el que el ya guitarrista Tony Iommi se rebanó las puntas de los dedos de su mano derecha y tuvo que fabricarse sus propias protesis de plastico y bajarle un par de tonos a la afinacion de su guitarra para no tener que ejercer tanta presion al tocar. Esto creo accidentalmente un sonido denso, pesado y tenebroso, que inspiraria eventualmente al resto de la banda escribir letras oscuras que hablaban de alienacion, ocultismo y pesadillas entre otras cosas. Ese infortuito accidente de Iommi, posibilitó casi sin quererlo la invención del Heavy Metal.

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Ningun otro genero musical tiene un punto de origen tan claro y tan bien resumido en un solo disco. Incluso podríamos afirmar que ni siquiera es necesario todo el disco. Alcanzaría simplemente con la primera canción que muy apropiadamente lleva el nombre del disco y de la banda para decir “listo gente, tenemos un nuevo genero de rock”. Y es que TODO esta ahi: el riff de “Black Sabbath” esta construido a partir de la mitica y estremecedora escala tritónica, que en la musica clásica se la conocia como la “escala diabólica”. La letra habla sobre pesadillas y apariciones y el medio de la canción presenta un riff machacado de Iommi que es tan perfectamente metalero que cuesta creer que haya sido grabado en 1970 y por si fuera poco la intro del tema es una grabacion de un sonido de tormenta con una campana de iglesia que suena de fondo. Ya nada es lo mismo en el rock.

El resto del disco es una especie de lucha de poder entre este nuevo estilo musical (aun extremadamente fresco) y el aspecto mas tradicional de la banda, herencia del hard rock bluesero clásico de gente como Cream o Jimi Hendrix, pero entregado por el sonido particular de cada uno de estos musicos. Bill Ward con un sonido de batería similar al de John Bonham, aunque mucho mas brutal e intimidante. Butler con uno de los sonidos de bajo mas cortantes y presentes que se habían oído hasta entonces, frecuentemente hecho aun mas amenazante con el uso de distorsion y wah wahs. Ozzy con su registro grueso y desgarrador que lo separaba del estilo mas bluesero/operatico y alto de los cantantes de rock típicos de la epoca. Y por supuesto Iommi con sus riffs enormes y creadores de pieles de gallina y una distorsion y volumen que harían mojar sus pantalones al mismo Pete Townshend.

Con los próximos discos la banda iría refinando su sonido. Lo que no sospechaban en ese momento es que habían creado un monstruo llamado Heavy Metal que muy pronto empezaría a poner huevos en todo el mundo…

En cuanto al sonido en si del disco, de bajos distorsionados, guitarras gordas y ruidosas y baterias demoledoras, fue revisitado muchas veces dentro del genero conocido como stoner rock o stoner metal (Kyuss, Mastodon, Wolfmother, etc).

La influencia de este disco es universal, aunque en 1970 eran muy pocos o nadie (la banda incluida) los que se dieron cuenta…

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